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Sobre el agua


¿El agua que consumimos es la mejor que podemos consumir?

El agua que nos suministran en la red pública es agua potable, es decir es un agua que viene en general libre de bacterias, ya que le añaden cloro, pero esto obliga a que las amas de casas compren agua purificada embotellada, que tiene un mejor sabor. Sin embargo casi sólo la utilizan para beber y no para cocinar, ya que existe la falsa idea de que al agua al hervirla se purifica. Esto es un grave error. Aunque el agua se encuentra generalmente libre de bacterias, contaminantes orgánicos e inorgánicos permanecen aún después de hervirla, ya que el punto de gasificación de estos es muy alto.

Al hervir el agua, las amas de casa y en general toda la familia, inhalan el cloro que viene en el agua y que tiene un punto de ebullición de 37%. Así que estamos lejos de tener agua purificada con el sólo hecho de hervirla.

Para purificar el agua se requieren una serie de pasos o procesos, cada uno de ellos remueve algún aspecto principal. El mejor proceso de purificación es aquel que tiene varios pasos integrados, como por ejemplo usar: filtros de sedimentos, carbón activado, KDF, ósmosis inversa y ozono.

Se debe tener cuidado cuando se selecciona un equipo de purificado. Debemos comprar el equipo que tenga más procesos o pasos integrados. Si por ejemplo sólo compramos uno de carbón activado será mejor que nada, pero este sólo remueve el cloro, mal olor y sabor del agua, pero no elimina bacterias que se desarrollan en el mismo carbón activado. Si solo ponemos ozono, mataremos las bacterias muy bien, pero no eliminaremos restos de sedimentos del agua, además del mismo cloro.

Cuide la salud de su familia, beba agua purificada en la comodidad de su casa libre de bacterias, virus y materia orgánica.

¿Cómo obtener agua totalmente potable y apta para el consumo humano?

Primer paso: tratamientos o procesos físicos

Unos de los primeros pasos en el tratamiento de agua es la filtración. Este proceso físico remueve las partículas suspendidas en el agua y consiste en hacer pasar el agua con sus contaminantes a través de un lecho filtrante, para lo cual existen varios métodos, de acuerdo a principios de adsorción y absorción. Dependiendo de la carga de partículas y el flujo requerido las opciones son las siguientes: cartuchos y filtros de arena.

Los de cartuchos pueden ser de espiral, polipropileno hilados, plisados, compuestos o tipo resina (celulosa). Los hay en una gran variedad de tamaños de filtración. Existen hasta niveles submicrones, aunque por lo general se usan para partículas mayores. El estándar internacional para el agua de consumo humano es de 5 micrones. Los filtros de arena y multimedia pueden incluir una gran variedad de materiales.

Este tipo de filtros nos permiten obtener agua libre de partículas contaminantes como tierra, barro, sucio, entre otros, pero no proporciona agua potable para consumo humano.

Segundo paso: tratamientos o procesos químicos

La adsorción es un proceso por el cual moléculas de impurezas se adhieren a la superficie del carbón activado. La adherencia es gobernada por una atracción electro-química. El carbón activado es preparado a partir de diversos materiales, tales como carbón, madera, cáscaras de nueces, turba y petróleo. El carbón se transforma en "activado" cuando es calentado a altas temperaturas (800 a 100 °C) en la ausencia de oxigeno. El resultado es la creación de millones de poros microscópicos en la superficie del carbón. Esta enorme cantidad de área superficial proporciona grandes oportunidades para que tenga lugar el proceso de adsorción. El carbón activado tiene una fuerte atracción adsortiva para otras moléculas (orgánicas) basadas en el carbono y es excelente en retener firmemente moléculas más pesadas tales como compuestos orgánicos aromáticos (aquellos que pueden ser olidos).

El proceso de adsorción trabaja como un imán para mantener las impurezas en la superficie del carbón activado. Es una acción diferente de aquella que actúa como una esponja en el proceso de absorción, en la cual un gas o líquido es succionado hasta el centro del cuerpo poroso y allí es mantenido.

El carbón activado también es conocido por su extraordinaria habilidad en eliminar el cloro y su gusto, así como el olor relacionado con la reducción química para una forma no detectable por los sentidos (por ejemplo cloruros).

Los filtros de carbón activado remueven los compuestos orgánicos volátiles (VOC), los pesticidas y herbicidas, los compuestos con tribalometano, radón, los solventes y otros productos hechos por el hombre que encontramos en las aguas.

Tercer paso: tratamientos o proceso bacteriológicos

Uno de los sistemas más extendidos y utilizados es el tratamiento del agua con ozono para la eliminación de bacterias y microorganismos debido a sus propiedades particulares.

El ozono es oxígeno enriquecido (O3). En nuestro medio ambiente la molécula es inestable, descomponiéndose en oxígeno a medida que se genera, con una vida media de diez a quince minutos. El ozono tiene unas propiedades desinfectantes superiores a las del oxígeno: es un potente germicida que destruye toda clase de bacterias y hongos, no permitiendo su desarrollo.

El ozono es a menudo considerado como el oxidante más poderoso y útil conocido después del fluoruro. Desafortunadamente, el uso de fluoruro es peligroso, y al igual que el cloro, aumenta el pH del agua, incrementa el contenido en minerales, y las reacciones químicas por sustitución pueden producir compuestos orgánicos fluorados disueltos que oponen mayor resistencia a la oxidación.

El ozono purifica el agua por oxidación química. Todos los tipos de microbios son destruidos por el ozono, los coloides son desestabilizados por neutralización y los materiales orgánicos disueltos son parcialmente oxidados.

El ozono es uno de los oxidantes más poderosos que se conocen, es por ello que posee una fuerte capacidad de desinfección y esterilización. A diferencia de otros agentes biocidas, como el cloro, el tiempo necesario para realizar la desinfección es mínimo además de ser mucho más eficaz, destruyendo todo tipo de virus y microorganismos clororesistentes. Esto es debido a que el ozono tiene un poder de reacción tres mil veces superior al cloro. Esto hace del ozono el mejor agente biocida posible, tanto para el tratamiento de aguas, como para tratamiento de aires y ambientes cerrados.

Por otra parte, la fuerte capacidad del ozono como oxidante lo hace muy apropiado para el tratamiento de agua con alto contenido orgánico. De esta forma, mediante un tratamiento con ozono, pueden tratarse residuos orgánicos de una forma mucho más efectiva y rápida que otros tratamientos con cloro o peróxido de hidrógeno (agua oxigenada) como desinfectante. Además, el tratamiento con ozono no es exclusivo y puede combinarse con el empleo de peróxido de hidrógeno o de radiación ultravioleta, potenciando los resultados mediante un efecto sinérgico. Otra de sus sorprendentes propiedades es la capacidad de absorción de sabores y olores extraños en el agua. Esto se debe a la rápida destrucción de los compuestos orgánicos responsables del olor, por este motivo y todo lo antes expuesto el ozono resulta en un desbacterizante sumamente eficaz y económico.

Conclusión: Combinando los tres sistemas de tratamiento de agua que mencionamos anteriormente podemos garantizarnos la obtención de un agua totalmente potable y apta para el consumo humano.